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10 consejos para un mejor Twitter este 2015


  1. Basta de tuitear fotos de gatos.
  2. Ponga fotos de su cara cada semana para no tener que estar bajando en la galería hasta poder encontrar su cara de imbécil y poder amarrarla mentalmente al mismo comentario que me mandó a buscar su cara en primer lugar.
  3. No ponga metáforas o similares, son pajasos del intelecto (Ya lo sé, eso también es una metáfora).
  4. Si se pelea con alguien, no ande agregando a otros a su pelea porque, igual que en la vida real, lo van a dejar solo, como borracho belicoso.
  5. Twitter odia a Instagram, no intente ni sentarlos juntos.
  6. No le ande chismoseando cosas ni al Presidente ni al Alcalde.
  7. Los selfies son para Instagram (regrese al punto 4)
  8. No de pésames en Twitter, para eso está Facebook.
  9. Si tuitea sobre moral y buenas costumbres, procure que su avatar no sea un escote.
  10. Deje de recordarle a algún famoso el hecho de que no le ha contestado una mención. Usted es, literalmente, uno en un millón.

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El Rock como excusa para ser optimista

A los viejos amigos que el Rock me regaló. "Como una patada en los huevos...", "Tiene punch...", "Es ácido..." cada vez que leo críticas de álbumes de Rock, abundan los adjetivos bruscos, las figuras violentas.  Porque el Rock es música así, transgresora, atrevida, que si no te hace sentir golpeado, como que no cumplió su objetivo.  Y por eso es que uno, cuando es adolescente, se deja seducir por él.  Porque solo el Rock puede entenderte cuando te putean, cuando no te quieren,  cuando pegas y cuando te pegan, cuando despertaste en la vereda del garaje del tipo que quiso llegar temprano a su trabajo, cuando te cogieron por consumo y al rato te aflojaron por chiro , cuando te joden por el pelo largo y luego te ponen apodos cuando te rapas, cuando no quieres bailar en las fiestas, en fin, cuando eres adolescente.  Y digo que te dejas seducir, porque tú no escogiste al Rock, el Rock te escogió a ti. Y por eso es importante el Rock para pasar esos mal...

Sol, arena, Brian

God only knows  que no me gusta la playa. Para ser más preciso: no me gustan ni el sol ni la arena.  Culpo de este sacrilegio (por ser guayaquileño) a mi genética. Sobre todo, el asunto del sol. Mi piel no conoce el bronceado, sino que pasa de pálido a rojo camarón. Además, tiene la función que tiene la cola en los perros: no me deja esconder mis emociones.  Ahora, la arena. La arena es otra cosa. Esas diminutas partículas que persisten por meses en la ropa que tenga la desgracia de tener contacto con ella y se cola en los zapatos para fastidiar eternamente. Pero el mar es lo único que me produce atracción de todo ese conjunto. Y tiene la capacidad de hacerme olvidar del sol y la arena y disfrutar las olas.  Brian Wilson es el mar. Su música nos pintó siempre una California playera que nunca existió realmente, pero no en la forma acartonada y decadente que puede hacer Hollywood, sino como una idea idílica de surf, bikinis y little deuce coupés, tanto como los sueños ...

Mariano

  "All these places had their moments With lovers and friends I still can recall Some are dead and some are living In my life I've loved them all." No recuerdo el momento exacto que lo conocí, pero tengo la sensación de haber entendido su genialidad desde siempre. No voy a negar que lo primero que me llamó la atención fue su honestidad brutal. No se le caían los elogios como es tan común en nuestro medio.  Lo que no le gustaba te lo hacía saber sin filtros. Esa era un ingrediente fundamental de su esencia para producir música con tantos detalles perfectos, que solo puedo pensar que era igual de implacable con sus canciones. En estos días, que he estado produciendo música y desempolvando recuerdos, siempre sale el tema de su presencia en esos años, con mucho cariño y sobre todo con mucha alegría. Paradójico porque quizás si tuviese que describir a Mariano con una palabra no sería alegría.  Así mismo era muy rápido para sacarte de algún problema que le contabas, artístico, ...