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Nostalgia, celeste y blanco

Escribo esto pocos minutos después del cambio de mando en la Alcaldía de Guayaquil.  No voy a negar que he tenido que luchar contra mi cinismo para empujarme a escribir estas palabras.
He sido testigo de dos cambios de mando en esta institución. Cada uno con sus particularidades, pero debo decir que cuando me tocó vivirlos yo era muy distinto.

En el ya lejano y casi mítico año dos mil, me encontraba alegre y despreocupado, sin compartir la incertidumbre de mis compañeros de más edad, propia de estas transiciones.

Tenía veintidós años, y el mundo se pintaba distinto.  Nebot entraba a dirigir una Alcaldía que se había tomado ocho años en reconstruir a Guayaquil.

Cuando los que vivimos ese proceso, hablamos de reconstrucción, no estamos usando una metáfora.  El Palacio Municipal, en carne viva, era solo una pequeña prueba de lo que se vivía en el resto de la ciudad.

Sobre esa debacle, construimos.

Nebot nos presentó un plan que describió muy bien hacia dónde debíamos avanzar. El plan “Más Ciudad”.

Supimos comprender, los guayaquileños, que no era suficiente haber recuperado nuestra ciudad, sino que había que llevarla más allá. Que necesitábamos una ciudad dinámica, que sea motor y no solamente cuna.

Y el Alcalde logró conjugar esa visión, y sobre todo, donde creo que está uno de sus mayores aciertos, transmitirla.

Diecinueve años después, y como bien dijo en su discurso de despedida. Ha cumplido.

Hoy me toca ser testigo del inicio de la alcaldía de Cynthia Viteri.  Tanto hemos cambiado que, aunque me encuentro con caras conocidas, puedo decir con coherencia que ya no somos los mismos.

Mis sentimientos son distintos porque hay más en juego. Este nuevo periodo me llega casado, con familia, perros, casa y todas las experiencias que la vida me ha regalado.

Durante estos días, me han preguntado sobre esta nueva etapa.

Debo confesar que me ha ganado el cinismo en algunas de esas conversaciones. Quizás porque no quiero darle paso a la nostalgia, quizás porque, desde adentro, las cosas son muy distintas y probablemente no las pueda explicar.

En todo caso, un tema recurrente ha sido los “aires nuevos”.

Yo lo que puedo decir de eso es que creo que ese sentimiento no es una imposición desde la Alcaldía.

Ese sentimiento, tal como ocurrió con la reconstrucción de León y el “Más Ciudad” de Nebot, es la ciudad manifestándose a través de su representante, Cynthia Viteri.

Ese sentimiento, se llama esperanza.

Y soy culpable de tenerla.

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